El Cobrador debe entender la naturaleza y origen de la deuda antes de iniciar la cobranza.
El Cobrador debe conocer la capacidad financiera y de pago del deudor (por la investigación previamente realizada y la información obtenida del cliente), antes de comenzar la gestión de cobranza para así poder plantear soluciones apropiadas.
El cobrador debe realizar su gestión de manera amistosa, razonable y legal
El Cobrador debe ser paciente, calmado, atento durante el proceso de cobranza
El Cobrador debe asentar y registrar todas las acciones realizadas.
El cobrador debe estar preparado para servir de negociador, mediador y/o árbitro de los conflictos entre el deudor y el acreedor y para corregir las equivocaciones de cualquiera de las partes.
El Cobrador debe referir a su superior todos los casos que requieran de su atención, por su importancia o complejidad.
El Cobrador, en cuanto sea posible debe mantener e incluso reedificar la relación entre el deudor y el acreedor
El Cobrador debe respetar siempre la dignidad del deudor.
El Cobrador debe solicitar la autorización del cliente antes de aceptar cualquier propuesta de amortización realizada por el deudor.
Los Cobradores deben mantener la confidencialidad de las informaciones que manejen y solo usarlas a efectos de la cobranza, respetando siempre las leyes de protección de datos y confidencialidad
El cobrador debe informar cada pago recibido por cualquier medio de manera inmediata.